¿Eres adicto a los videojuegos?

KMX MagazineJunio 2, 2017

Los especialistas coinciden en que es importante diferenciar entre uso abusivo de los videojuegos y adicción. “Es cierto que se consumen mucho, pero también se utiliza el término ‘adicción’ muy a la ligera”, explica Ignacio Blasco, psicoterapeuta experto en adicciones y cofundador de la asociación de Ludopatía y nuevas adicciones ALYA.

Los criterios para que salten las alarmas son varios. La tolerancia es el primero que destaca Molina, “cuando alguien necesita jugar jugar cada vez más”. La abstinencia o irritabilidad es otro en el que coinciden ambos expertos:

“Cuando la persona se pone irritable, nerviosa o con ansiedad cuando no juega o tiene que dejar de jugar”, explica Blasco.

La adicción a los videojuegos “tiene una serie de consecuencias negativas”, según Molina. “Querer jugar todo el tiempo, tener problemas a nivel familiar, social, laboral e incluso problemas de salud por la falta de sueño” son algunas de las consecuencias de estar enganchado a los videojuegos. También perder el control del sueño: “Hay veces que alguien se propone jugar una hora y acaba jugando ocho”.

Todo ello tiene que ser mantenido en el tiempo —”si eso te pasa un fin de semana, no sería adicción”— . Esto hace que el afectado acabe “prescindiendo de cosas importantes, actividades sociales y de ocio”. “Te puedo hablar de un paciente que pasó cinco años jugando, aislándose y prescindiendo de comidas u horas de sueño”. El experto en adicciones a las nuevas tecnologías señala que es más fácil dejar algo para siempre —como ocurre cuando dejas las drogas— que dejar algo que está a tu alrededor en la vida cotidiana. “Es un terreno más peligroso porque no se puede prohibir el juego de por vida, es más cotidiano y no hay desgaste físico o económico en muchos casos”, añade.

¿Qué se puede hacer desde casa para prevenirlo? “Entre la población joven e infantil es importante establecer unos patrones de uso y fomentar otro tipo de actividades”, opina Molina. “Como en cualquier ámbito de la vida de un niño, hay que establecer límites. Los juegos en sí no son malos: fomentan la lógica, la memoria… Pero no son un problema si son una actividad más de muchas”.